Ya estamos en 2010, ese año nuevo que todos estábamos esperando con la mayor de nuestras ilusiones y esperanzas. Supongo que porque el trasnochado 2009 no ha sido bueno en general con casi nadie.
Ha llegado en un momento y ya sin darnos cuenta llevamos tres días descontados de este calendario inventado exclusivamente para dividir el tiempo en partes más o menos iguales.
Por ahora yo no he apreciado cambios singulares, ni en mi vida personal ni en otras parcelas. Todo sigue como iba la última noche del anterior y nada hace presagiar tampoco grandes cambios en un futuro próximo. La política, con minúsculas, y los sucesos en general, seguirán acaparando los noticiarios de los medios de comunicación; los titulares solo cambiarán los nombres, las fechas y los lugares pero los acontecimientos, por desgracia serán casi los mismos que en fechas anteriores. Sin ir más lejos hoy hemos conocido el último caso (primero de 2010) de eso que llaman violencia de género, y que es simplemente VIOLENCIA CON MAYÚSCULAS, producido en una localidad de Sevilla (El Cuervo). Como siempre la víctima es una mujer y el asesino el ex-marido. El patrón de estos terribles crímenes parece repetirse: pareja separada que casualmente ha vuelto a reconciliarse. En algunos casos esta situación se sustituye por la de marido con orden de alejamiento no respetada.
Sinceramente pienso que a veces estos luctuosos hechos se producen por un ligero afán de protagonismo y de salir en todas las noticias, aunque sea a costa de la vida de otra persona. Que yo sepa nadie tiene derecho, es dueño o ha comprado la vida de nadie como para disponer de su final cuando se le antoje. Si alguien está tan loco por matar, que se quite primero la vida y ahorre la muerte a un ser que no la busca. Pero no. Siempre es al revés: primero matan a otros y luego en muchos casos se suicidan. Es triste, pero la mente humana es tan perversa como para eso y mucho más, y cada vez que sucede los medios de comunicación aprovechan la tragedia para rellenar informativos.
Como decía al principio, nada ha cambiado de momento con las uvas y deseo que no haya que volver a repetir comentarios sobre este tema ni en este año ni nunca más. Sería la mejor noticia y el mejor síntoma de que el ser humano empieza a comportarse como tal.
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