domingo, 15 de marzo de 2020

La Ciudad sin Vida


Hoy es domingo. Un domingo a las puertas de la primavera que podría ser normal, como cualquier otro en nuestras vidas, pero que se ha visto alterado por culpa de una palabra. Una sola palabra ha hecho que la gente tenga miedo a salir a la calle, a pasear, a realizar sus habituales tareas. Una palabra que ha dejado a las ciudades como si hubiera llegado un falso fin del mundo. Todos estamos recogidos en nuestras casas, sin poder ir a ningún lado porque todo está cerrado, excepto las tiendas de alimentación y servicios básicos. Ir a comprar el pan hoy se convierte en un acto de heroicidad y atrevimiento digno de los más osados y temerarios. Y es que esa palabrita mágica ha conseguido que la vida en pierda su ritmo normal, y por ende las ciudades parezcan carentes de vida. A las 12 de una soleada mañana festiva, todo parece inerte. No se mueven los coches de los aparcamientos salvo en casos muy contados. Y no será por falta de ganas de sus propietarios, deseosos de disfrutar de un día al aire libre. Pero no, eso no puede ser hasta dentro de al menos 15 insufribles días. Y es que el dichoso virus ese que campa a lo ancho del planeta a su libre albedrío ha hecho que todo el mundo sienta pánico.... O a lo mejor no es para tanto y resulta que todo obedece a otros motivos que desconocemos como perfectos borreguitos ignorantes de lo que pasa en nuestro entorno. Ese bichito que no se ve salvo con aparatos no aptos para el bolsillo de casi ninguno, es el culpable de que todos estemos confinados en nuestros aposentos. Salvo en determinados casos, claro. Como casi siempre ocurre,  las excepciones son tantas que al final la norma general no surte el efecto previsto. Como todos sabemos a estas alturas, ya no hay ninguna otra enfermedad que ataque a la población y produzca efectos mortales. Ni tampoco accidentes de tráfico. Desde hace más de una semana la gente solo padece la enfermedad del Covid19. Se han acabado los demás males que hacen que la población humana fallezca. Ya sólo se producen hechos luctuosos por ese único motivo. No hay más que escuchar un noticiario para darse cuenta de esto. Da lo mismo la edad del individuo y si padece otras antiguas enfermedades. Ahora sólo mata el bicharraco ese. Eso me llena de una alegría inmensa ya que en el momento en que la situación esté controlada y consigamos deshacernos de dicha bacteria habremos alcanzado la longevidad más absoluta que tanto loco científico anda buscando jugando a ser Dios. Si algo era imprescindible en estos momentos era tranquilizar a la población. Pero claro, si para ello se utiliza los términos "ESTADO DE ALARMA, lo que se consigue es el efecto contrario. Y es que hace falta muy poquito para que el miedo se adueñe de nosotros. Y está demostrado que el miedo es una de las más eficientes armas de control. Así ha sido siempre a lo largo de la "histeria" de la humanidad. El miedo a todo. A lo bueno y a lo malo. Y así nos pasamos nuestra breve existencia. Teniendo miedo a vivir. A lo mejor con habernos advertido de tener ciertas precauciones higiénicas era suficiente.....

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