viernes, 9 de septiembre de 2022

La Rueda del Tiempo

 

Hacía mucho tiempo, casi ni me acuerdo ya, que no me sentaba tranquilamente al ordenador. Y hoy, sin haberlo pensado apenas de repente me he encontrado frente a la pantalla. Y ha sido un re-encuentro con la fotografía que tantas veces me ha ilusionado. Una vuelta hacia atrás en este devenir terrestre, y sin apenas darme cuenta he estado revisando imágenes de las que ya ni  recordaba. Una de las carpetas revisadas, casualmente era la de los archivos gráficos de mi jubilación. Una comida con los mejores amigos que he tenido la oportunidad de conocer y con los que he compartido un montón de ocasiones. Y al revisarlas me he puesto triste al comprobar que ahora hay algunos que ya han pasado a otro plano y con los que me gustaría echar una pequeña parrafada y ya no puede ser. Al menos por la misma vía que antes. Es decir, cara a cara, mirándonos a los ojos. Como hacíamos hasta entonces. Y luego, al terminar la comida o la cena, darnos un sentido abrazo y despedirnos cariñosamente hasta el siguiente evento

Pero hay cosas que no pueden volver a ser igual. Y no es porque no queramos, sino porque ya no pueden volver a repetirse. Y es que aunque no seamos conscientes a cada minuto, la vida pasa. Esta sucesión de hechos que como las ruletas de las ferias siguen su curso. Y eso pasa con el tiempo. Que inexorablemente sigue avanzando y cuando quieres volver la vista atrás te ha adelantado sin apenas ser conscientes de ello. En esta sociedad tan ajetreada hay una frase que se repite una y otra vez: "Vive el momento y disfruta". Porque el pasado ya no vuelve más que en nuestros recuerdos y el futuro es incierto y siempre está por llegar. Y no se puede saborear y disfrutar hasta que no se convierta en presente. Sé que lo que acabo de escribir está muy bien para decirlo cuando proceda, pero debería ser algo más que una frase. Debería ser una práctica habitual que todos los días nos moviera por dentro al despertarnos y nos sirviera de objetivo. Pero también soy consciente que ponerla en práctica es más complicado, o al menos así me lo parece. Y es que los recuerdos pesan mucho y llega un momento que te superan y te cambian el estado de ánimo. Unas veces para alegrarte y otras no tanto. Y si encima son recuerdos de gente que ha pasado es difícil abstraerse y olvidarlos. Pero está claro que hay que ser fuertes, muy fuertes para conseguirlo. Nuestro camino ha de de seguir adelante, aunque a veces nos cueste entenderlo. Por eso, encontrar algo que nos evada y nos aleje de la triste realidad también tiene su mérito. Y sé que no es nada fácil. Por eso me encuentro ahora escribiendo estas líneas. Ha pasado ya el verano, con su insufrible calor, del que nadie tiene la culpa ya que es cíclico y todos los años viene por las mismas fechas. Y ahora nos encontramos a las puertas de una nueva estación meteorológica que invita a la quietud del cuerpo y del alma. Y esta etapa previa al invierno terrestre también pasará y así sucesivamente. Y mientras tanto la Rueda del Tiempo sigue dando vueltas y siempre hacia adelante.



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