martes, 2 de enero de 2018

Peticiones del viviente


Pues ya estamos de vuelta aquí, otra vez más como cada vez que pasamos la hoja del calendario anual para que todo siga igual o peor, eso sí, con nuestros mejores deseos, claro está.

Y ahora que ha cambiado el último dígito, bien hartito de falsas celebraciones y petardos como casas en las últimas noches, es momento de reflexionar un poquito y mirar al Cosmos al modo que lo hacen esos ojitos de asombro que ilustran este comentario.

Y mirando más allá nos encontramos que en la inmensidad azul hay más de un pedrusco como el nuestro pero diferente. Desde pequeño estudié que en nuestro sistema solar había nueve bolas de piedra y gases como la nuestra. Unas más grandes y otras más pequeñitas…Una de ellas, de tanto encogerse ya no alcanza la categoría de planeta y los que saben de esto nos la han quitado del grupo y a otra cosa, mariposa.

Bien, pues de todas esas bolas hay una que es más afortunada que otras, sí la que brilla con luz… Y en ella pasamos nuestros días hasta que dejemos de pasarlos y nos vayamos, sabe usted a qué otra dimensión estelar.

Los que en ella permanecemos de momento, nos enorgullecemos de considerarnos seres “humanos e inteligentes”, pero tranquilos, es sólo una ilusión. De humanos tenemos lo justito, ya que como humanidad lo estamos haciendo de pena… De auténtica pena….

Hay otras especies, no tan “humanas” claro, que nos dan lecciones cada vez que nos acercamos a comprender su existencia y sus pautas de comportamiento. Y en cuanto a nuestra supuesta inteligencia, qué decir, amigos míos… Que creo que nos hemos equivocado de cabo a rabo escogiendo la palabrita. Porque los seres inteligentes no se comportan como nosotros, qué va, ni mucho menos. A la mayoría de nosotros nos guían los siete pecados capitales que se quedan muy cortos. Nuestro comportamiento se basa en la hipocresía, la envidia y la inmoralidad más denigrante. Y si no, cómo entender que nos pasemos las horas, días y años dando charlas de buen comportamiento para con los demás y a renglón seguido nos estemos haciendo la puñeta hasta reventar de satisfacción. Los dirigentes hablan continuamente de acabar con los diferentes conflictos bélicos que se extienden por el planeta al tiempo que hacen caja suculenta con la venta de armamento a los menos agraciados para que se sigan exterminando. Hipocresía pura, inmoralidad perfecta. Sus barrigas llenas de los mejores productos mientras que otros rebuscan un miserable grano de arroz que llevarse a la boca.

Pienso si somos dignos de la existencia que nos han regalado. Hablo siempre a nivel global porque es obvio y patente que siempre hay excepciones, como muchos casos que yo me alegro de conocer de cerca y que efectivamente sí se mueven por una suerte de valores éticos. Pero claro, esa buena gente no es suficiente como para contagiar al resto y hacer de esta Tierra un hogar saludable y agradable para todos.
Por eso cuando se acerca la fecha en la que dicen que vienen los Magos, se desata en mí un auténtico torbellino de peticiones para todos.

Que durante este recién inaugurado año, la lucidez y el buen hacer guíen mis actuaciones para con los demás. Que el sentido de justicia y moralidad me impidan adoptar decisiones arbitrarias y equivocadas que puedan menoscabar el respeto y la dignidad de mis congéneres.

Y esto que pido para mí, también lo pido para todos nosotros. Y es que desde luego hay que ser auténticos Magos para hacerlo realidad visto lo visto hasta la fecha. Llevan un puñado de siglos intentándolo y nada, ni pizca de mejora.

Y puestos a pedir, que se lleven a todos los polítiquillos a otra de las bolitas que hay por ahí flotando, la más lejana, si puede ser, para que tardemos más en volver a encontrarlos. Que se queden allí de por vida y que nos dejen en paz al resto.

Ah, y que se lleven como acompañantes a los asesinos, egoístas, egocéntricos, robaperas, especuladores, sinvergüenzas, “maquiavelos” y demás fauna que nos rodea, que no es poca.
Así sólo nos quedaríamos la gente sensata, de buen corazón, la que tiene espíritu de superación y mejora pero no a cualquier precio. La que no siente ganas de fastidiar a nadie y tampoco el objetivo de adoctrinar para poner en práctica ocultos y perversos planes. La que ayuda sin pedir nada a cambio.

Mira que tiene delito que habiendo tantos “mundos” flotando a la deriva nos hayan tenido que concentrar y mezclar a todos en el mismo globo. Vaya fallo garrafal de diseño, leche…… La Ley de Murphy en todo su esplendor: “Si algo puede salir mal, saldrá mal… “  y “ si algo debe salir bien, también saldrá mal”. Y es que somos auténticos Caínes y Abeles desde el principio.

Esperemos que esto tenga arreglo algún día, aunque sea echándonos una manita desde fuera...

¡¡¡Con lo felices que éramos de pequeños, coño!!!

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