Marbella, la ciudad del lujo y muchas veces de la corrupción también, está que no cabe en sí con la visita de cierta dama que ostenta el cargo de primera por ser la esposa del presidente number one. La "dama" ha decidido pasar 4 días en nuestra tierra, ya que al parecer estamos de moda con tanto triunfo futbolero, etc...y toda la localidad, según cuentas las crónicas informativas, se ha rendido a sus pies y se deshace en parabienes con ella. Hasta pusieron alguna pancarta los días anteriores a la llegada, al estilo de "Bienvenido Míster Marshall", la increíble y sabia película de Berlanga, en la que ridiculizaba espectacularmente a los catetos pueblerinos ante una visita americana que nunca se produjo.
No sé exactamente cuantos años han pasado desde entonces, pero al parecer dentro de ciertas personas subsisten ciertos complejos que no son capaces de abandonar. Está bien que visiten nuestro país personalidades de primer rango como la que nos ocupa - el presidente no ha venido, supongo que por no hacerle ningún favor al innombrable - pero debemos aprender a no caer en la mentecatez de arrodillarnos ante su presencia, y comportarnos como gente normal, educada, sensata y culta.
Parece ser que tiene previsto visitar la Alhambra y algún tablao flamenco en el Sacromonte. Alguien sensato deberá hacerle ver que en España no todo es flamenco, toros y castañuelas. Que somos un país normal y moderno, conocido en muchos lugares del mundo por nuestra cultura, nuestras playas, nuestros monumentos y demás. Por favor, que no se lleve la imagen estúpida de una república bananera, que para eso ya tiene otras más cerca.
Esta visita ha de servir para reactivar el sector del turismo, que buena falta le hace, y de paso la economía.
Así pues, bienvenida sea su llegada y que detrás de ella vengan muchos más americanos y del resto del mundo. España también existe, aunque algunos más alla del atlántico no lo sepan, y además "está de moda", pese al desgobierno que tenemos.
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