Hay quien afirma y quizá no le falte razón alguna, que en esta vida, mejor dicho existencia, todo es cíclico. Es decir lo que en un momento del tiempo parece una novedad, al cabo del tiempo se agota por sí mismo y desaparece sin más. Pero lo curioso y llamativo es que al cabo de décadas después, ciertas costumbres, actos o reacciones vuelven a aparecer ante nuestros ojos, cuando ya creíamos que eran cosas del pasado y formaban parte del mismo.
Pero no es así, al menos en cuanto a algunas actuaciones humanas. Manifestaciones populares en pos de una progresía barata con cualquier excusa posible. En estos últimos días se han producido unas cuantas algaradas callejeras sobre todo en Burgos con motivo (excusa) de la construcción de un bulevar en cierto barrio. Tras escuchar las noticias y opiniones a favor y en contra del hecho en cuestión, y sin querer tomar partido por ninguna de las partes, hay cosas que chocan y llaman mi atención.
Parece ser que esta medida urbana estaba en el programa electoral de quien ahora ostenta el mando en la alcaldía de tan noble ciudad. Parece ser que la obra en cuestión estaba pactada con los representantes de la oposición en la misma alcaldía.
De repente comienzan las obras y empiezan a florecer manifestaciones "espontáneas" de la ciudadanía en contra de la misma. Lo curioso es que por unos cambios en la infraestructura burgalesa, también se producen manifestaciones en otras diversas ciudades como Madrid, por ejemplo. Estas concentraciones son aprovechadas por elementos anti-sistema a los que el motivo les importa un comino. El caso es manifestarse, eso sí destrozando todo lo que encuentren a su paso, y montar el numerito correspondiente para llamar la atención de los medios y tener su minuto de gloria en las televisiones y radios. Estos tumultos, al no tener nada que ver con el origen de la protesta y ser llevados al extremismo suelen acabar en violencia callejera con perjudicados y detenidos. No entro a juzgar el hecho en sí que motiva estos movimientos, ni me interesa saber quién lleva razón, si es que alguien la tiene.
Lo que sí me mosquea y de lo que estoy en contra absolutamente es de aquellos elementos, que lejos de tener motivación para manifestar su disconformidad con las actuaciones de sus regentes, aprovecha cualquier ocasión para hacerse notar, buscar una excusa para salir al exterior y emprenderla a golpes contra el mobiliario urbano y demás.
En las últimas horas parece que el responsable de la alcaldía ha paralizado las obras objeto de la protesta al no poder garantizar la seguridad de los vecinos. Bien, pues al margen de la decisión, resulta que entre los participantes de las algaradas ya se ha montado una coordinadora ¿de qué...? que manifiesta públicamente que seguirán concentrándose hasta que fuercen y consigan la dimisión del alcalde. Esto me da que pensar que el motivo de las obras eran pura y llanamente una excusa para otros fines menos democráticos y loables. De ahí que un barrio de Burgos haya alcanzado tanta notoriedad en casi todo el territorio a costa de manifestaciones supuestamente solidarias. O sea, que volvemos a lo de hace unos añitos, cuando había que manifestarse contra el régimen, contra la policía, contra cualquier cosa, con tal de manifestarse.
A los perro-flautas les hace falta muy poquito para tener un caldo de cultivo en el que desarrollarse a sus anchas. Lo suyo es eso porque de eso viven.... Sin oficio ni beneficio. Qué pena.... y qué asco de sociedad.
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